Después de oir esta frase, uno suele preguntar ¿y qué tiene Benarés?.
-Gente que va allí a morir.
-Un montón de tráfico, caos tipo Delhi.
...
Pero fuimos.
La verdad es que fue una ciudad intensa y agotadora de visitar, desde que salimos del tren y nos asaltó una tropa de taxistas / timadores.
Finalmente llegamos al Ganpati guest house.
Un oasis de tranquilidad para guiris estresados.
Terraza con buenas vistas...
Cuando por fin nos instalamos y descansamos un poco, salimos a investigar un poco.Las calles estrechas, sucias, con el aspecto de llevar siglos sin apenas haber cambiado.
Así me imagino las calles de una ciudad medieval.
Vieja plancha de carbón, igualita a las que se guardan como recuerdo de la bisabuela.Decidimos ir a Manikarnika, que es uno de los principales ghats donde se hacen las cremaciones.
El ambiente que se respira es como un cementerio pero muy atareado.
Cada minuto pasa un cortejo fúnebre con un muerto envuelto en telas de colores y flores llevado a hombros por cuatro personas recitando un cántico que se contestaban unos a otros y que por lo visto dice, entre otras cosas, "Esto es lo que nos espera a todos"
Montones de madera apilados. Billetes circulando para pagar la madera. Hogueras que se encienden, hogueras que se apagan y las cenizas van al río.
No hicimos fotos, pero vimos, olimos y sentimos...
Búfalos junto al ghat Manikarnika.
De vuelta al hostal intentamos asimilar las impresiones tan fuertes ayudados con una botella de cerveza kingfisher envuelta en papel de periódico.
Aquí el atardecer parece que llega más despacio, mucho más imponente, es como si el cielo fuese más grande, quizá porque lo único que tenemos enfrente es el horizonte llano y sin casas de la otra orilla. Casi todo el cielo está despejado y solo las nubes del monzón naranjean en el horizonte.
Toda la orilla está formada por un montón de ghats, escaleras para bajar al río.Durante casi todo el año se puede recorrer la orilla de una punta a otra de la ciudad andando de ghat en ghat.
Cuando estuvimos, en plena época del monzón, apenas se veían los primeros escalones de los ghats, así que la única forma de moverse era en barca.
Corriente abajo las barcas bajan solas, pero corriente arriba ya es otra historia de motores, remos y cuerdas...
La corriente también arrastra guirnaldas de flores, túnicas naranjas de los muertos, y algún que otro cadáver como uno que vimos con un cuervo picoteando encima tan contento, como de inquilino flotante en un tronco comestible.
Velas flotantes de la puya en el ghat de al lado del Ganpati.
Manikarnika visto desde lejos. Fuego las 24h.Benarés es una de las ciudades más antiguas del mundo, al menos 3000 ó 4000 años (y seguro que los arqueólogos no habrán excavado muy profundo)
Da vértigo pensar en tanto tiempo, tantas vidas, tantas muertes...
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