Habíamos quedado con Ben el alemán para desayunar.
Nos despedimos de Rishikesh con lluvia.
De este día hay pocas fotos porque una cámara se mojó en la cascada y estuvo 2 días secándose (al final se recuperó)
Estación de Rishikesh.Mientras hablaba con nosotros estaba todo el rato escuchando una radio, pero parece que no tenía pilas.
Los sadus no tienen ni casa ni pertenencias (aparte de la ropa, el tridente y a veces un paraguas) y se dedican toda la vida a dar vueltas y a meditar, alimentandose de lo que les da la gente. Los indios los respetan mucho.
Por lo visto tampoco les cobran el tren, así que pueden ir a donde quieran.
Elena frota para quitar los lamparones marrones de las literas.El tren que nos tocó tenía pinta de llevar años sin limpiar...
Parte del viaje lo hicimos de día y otra vez pudimos ver cómo cambian los paisajes y la gente, salimos del estado de Uttaranchal, cruzamos el Punjab y por fin llegamos a Himachal Pradesh.
De madrudaga llegamos a la estación de Chakkibank (Pathankot). Íbamos a coger un bus, pero para no esperar 3 horas en la calle y con Mamen mala, al final cogimos este jeep de lujo.Tres horas para menos de 100 km de baches y curvas, con varios puestos de peaje que eran un tío dormido sentado en una silla. El conductor se bajaba y levantaba el palo.
Al amanecer paramos a tomar un té en una mini aldea. Por primera vez estábamos pasando un poco de frío y el té nos sentó muy bien.
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