miércoles, 13 de agosto de 2008

13/8/8: Camino de Dharamsala - McLeod Ganj

Última mañana en Rishikesh. Por la tarde cogíamos el tren hacia el norte.
Habíamos quedado con Ben el alemán para desayunar.

Fuimos a un barecillo indio para probar la famosa Masala Dosa, que es una especie de crep gigante relleno de papas, cebolla y por supuesto, montones de especias.

Como desayuno no tuvo mucho éxito, estamos acostumbrados a cosas menos fuertes como tostaditas, fruta, etc. A mi me gustó, y me comí el mío y los que sobraron.

Nos despedimos de Rishikesh con lluvia.


De este día hay pocas fotos porque una cámara se mojó en la cascada y estuvo 2 días secándose (al final se recuperó)

Ternerita comiendo basura en llamas.

Estación de Rishikesh.

Conocimos a este sadhu en la estación. Hablaba inglés, le dijimos que íbamos a Dharamsala y él nos dijo "maybe I go to Dharamsala too".
Mientras hablaba con nosotros estaba todo el rato escuchando una radio, pero parece que no tenía pilas.
Los sadus no tienen ni casa ni pertenencias (aparte de la ropa, el tridente y a veces un paraguas) y se dedican toda la vida a dar vueltas y a meditar, alimentandose de lo que les da la gente. Los indios los respetan mucho.
Por lo visto tampoco les cobran el tren, así que pueden ir a donde quieran.

Cuando nos fuimos se quedó repitiendo nuestros nombres en plan mantra : "Leo, Mamen, Elena, Leo, Mamen, Elena, Leo, Mamen, Elena..."

Elena frota para quitar los lamparones marrones de las literas.
El tren que nos tocó tenía pinta de llevar años sin limpiar...

Parte del viaje lo hicimos de día y otra vez pudimos ver cómo cambian los paisajes y la gente, salimos del estado de Uttaranchal, cruzamos el Punjab y por fin llegamos a Himachal Pradesh.

Mamen se puso mala en el viaje.

De madrudaga llegamos a la estación de Chakkibank (Pathankot). Íbamos a coger un bus, pero para no esperar 3 horas en la calle y con Mamen mala, al final cogimos este jeep de lujo.
Tres horas para menos de 100 km de baches y curvas, con varios puestos de peaje que eran un tío dormido sentado en una silla. El conductor se bajaba y levantaba el palo.
Al amanecer paramos a tomar un té en una mini aldea. Por primera vez estábamos pasando un poco de frío y el té nos sentó muy bien.

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