miércoles, 20 de agosto de 2008

20/8/08: Nos vamos de Amritsar a Agra

Esta es el patio central de la zona de habitaciones del Gurdwara.

Esta es una de las habitaciones para guiris.


Este abuelo le explicó a Sandra, a través del intérprete de la barba negra, que llevar el pelo rasta en la India tiene ciertas connotaciones: "quizá en tu país sea algo normal, pero aquí lo vemos como de personas santas y respetables, así que al menos mientras estés aquí deberías comportarte como tal y dar ejemplo, no beber, no fumar, etc..."
Bastante distinto de la reputación que tienen aquí.

Las lanzas de los guardas de vez en cuando despiertan a alguno, aunque no llegamos a entender el criterio que seguían para quién despertar, ni en general qué cosas no se pueden hacer y en qué sitios.

Aquí subimos a ver el museo de los Sikhs, que explica su cultura y su historia. Por desgracia no se podían hacer fotos.
Siempre hay algún sikh deseando dar explicaciones y contar las historias los gurús, las batallas, invasiones, decapitaciones, descuartizamientos y otros martirios variados que han sufrido, hasta la última matanza que hizo el gobierno indio en el mismo templo dorado hace muy poco, en los años 80, de la que luego los sikhs se vengaron matando a la presidenta Indira Gandhi.
Con lo pacífico que parece todo ahora, es difícil imaginarse un pasado tan sangriento. Esperemos que las cosas sigan al menos así de tranquilas por mucho tiempo.


Este de la camiseta negra fue nuestro guía improvisado en el museo. Al salir vimos a su familia, primas, tías y demás.

Busca las 5 guiris. Toñi es la mejor camuflada.

Más y más concesionarios de bicis.

Los famosos pastelitos amritsareños con forma de nido.

Cogemos el tren para Agra a mediodía.


Hay tiempo para curiosear por el tren, vagones, ventanas, puertas...

Hasta la maquinaria del tren.
Esto que tiene aspecto de submarino de la 2ª guerra mundial es en realidad la máquina que controla el aire acondicionado.

Y estos son los encargados de que funcione. Me vieron curioseando pero no me regañaron, al contrario.

El de las gafas es cristiano y nos preguntó si nosotros también éramos. Le vimos tan ilusionado que sin dudar le dijimos que sí.

Estaba muy interesado en si había trabajo en España, nos extrañó que un funcionario de tren indio se quisiera ir, pero cuando nos explicó su jornada laboral lo entendimos... Prácticamente se pasa la vida en el tren, turnandose para dormir, y en cada estación tienen que revisar las máquinas de aire acondicionado, a veces despertándose cada media hora. Solo vuelve a casa un día a la semana.

En los pueblos no existen los pasos a nivel.

Muchas fábricas por esta región.

Y campos de arroz.

Anochece llegando a Agra.

Cuidado con cantar "canciones ofensivas" a las pasajeras, puedes ir a la cárcel.

antes de dormir, un ratito de lectura. Algunas leyendo al Dalai Lama, tras el paso por Dharamsala.

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