lunes, 11 de agosto de 2008

11/08/08 : Rishikesh

Después de clase de yoga en la capital del yoga, super desayuno con frutas, muesli, té, café, tostadas, tortillas, lassi, etc etc.

Sandra se prueba un sari, 9 metros de tela enrollados sin botones, ni imperdibles ni nada. Mucho más complicado de poner de lo que parece... (al final no se lo llevó)

En Rishikesh la lluvia se agradece, llega cuando menos lo esperas y los goterones de sudor están empezando a agobiar.
Los chaparrones duran 20 minutos, y los vendedores de chubasqueros y paraguas esperan impacientes para hacer negocio.

Modelo de sari-monzón.

Grupos de peregrinos con sus garrafillas para llevarse el agua del Ganges. La venta de garrafas es otro de los mayores negocios de este pueblo.

Normalmente solo comemos dos veces al día: super desayuno y super almuerzo-cena. Así que de vez en cuando hay que ir comiendo cosas por la calle. Las mazorcas a 5Rs (0.07€) estan mu bien. Las venden untadas con lima y sal, distintas pero buenísimas.

A las vacas les encantan las mazorcas. Empiezan mordisqueando los restillos de maíz, girando la mazorca con la lengua con habilidad sobrehumana.
Después se comen la parte del centro y no dejan ni rastro.

No estamos en el Rocío ni en la Semana Santa, sino en un templo autóctono con montones de imágenes de cada dios y sus múltiples variantes.

Esta es Kali, esposa de Shiva, en versión super enfadada.

El guía se esforzaba mucho por explicarnos (I'm not guide, it's my duty) pero su vocabulario era tan escaso (básicamente: mother, wife, ganga, lucky) que todas las explicaciones nos parecían iguales.

Hanuman el dios mono es el favorito de los niños.
Aquí se abre el pecho para mostrar que tiene dentro a sus queridos Rama y su mujer.

Estos barbudos siameses que comparten corona y burro no sabemos quienes son, pero son graciosos.

Esta es la otra especie de monos, los langures. Son todo lo contrario de los macacos naranjas, tranquilos y muy buena gente.
Por lo visto Hanuman es un langur (aunque lo único que se le parece es el rabo)

Las niñas causan sensación entre los indios, que suelen ser educados pero a veces un poco pesados.
Parece que muchos turistas indios vienen de los pueblos y nunca han visto un guiri. O más bien una guiri, porque conmigo no tenían mucho interés en hacerse fotos.

Toñi tiene que escaparse...

El camino a la parte sur de Rishikesh empieza pareciendo Irlanda.

Y después se convierte en un sendero entre la selva, paralelo al río.

En uno de los recodos del río nos paramos y nos encontramos a este sadhu haciendo sus abluciones.




Una noche más... y la prueba de que las vacas duermen de pie!

1 comentario:

Se permiten comentarios anónimos